Moléculas a reacción

Blog de divulgación del Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea

Cómo alumbrar un desodorante “natural”

(José I. García Laureiro, ISQCH)

Aunque el tema es recurrente y podéis encontrar interesantes posts sobre el mismo en otros blogs, como el Blog del Búho o Siempre Natural,  creo que merece la pena insistir un poco en el problema de la publicidad embarullada, cuando no directamente engañosa, que solo intenta aprovecharse del tirón positivo de ciertas palabras, como “natural”, y del negativo de otras, como “química”. En este caso nos referimos a una publicidad que en estos días podemos ver en nuestros televisores, anunciándonos el “redescubrimiento”, por parte de una conocida marca de productos de higiene corporal de la piedra de alumbre y sus maravillosos efectos desodorantes. No más “productos químicos” perjudiciales: simplemente, la eficacia natural del mineral de alumbre, presentada en un nuevo y revolucionario formato, por cuanto no tenemos que frotarnos las axilas con una piedra. Como siempre, toda historia tiene su comienzo, así que daremos un breve repaso al mundo del sudor y los desodorantes, para conocer el origen de esta nueva maravilla que se nos ofrece.

OLOR CORPORAL Y DESODORANTES

Algunos acidos carboxílicos responsables del mal olor

Algunos de los acidos carboxílicos segregados
por las bacterias, responsables del mal olor
(Fuente: Wikimedia Commons y elaboración propia)

El sudor es agua en un 99%, consistiendo el resto en sales minerales y pequeñas cantidades de compuestos orgánicos provenientes de nuestro metabolismo. Como tal, el sudor tiene poco o ningún olor, lo cual podemos comprobar fácilmente cuando hacemos ejercicio o en un día especialmente caluroso. A pesar de sudar a chorros, podemos pasar un dedo por el sudor y llevárnoslo a la nariz: aquello no huele a nada. Muy al contrario, si dejamos que transcurra un tiempo, notaremos un olor penetrante en determinadas zonas corporales, asociadas especialmente con el sudor, como son las axilas. Ah, pero esto no es debido al sudor en sí, sino a la acción de bacterias que encuentran en esas zonas, más cálidas y húmedas que el resto del cuerpo: un paraíso para su crecimiento. El metabolismo de estas bacterias excreta sustancias químicas, sobre todo ácidos grasos de cadena corta, como el ácido butírico (butanoico), también responsable del “aroma” de muchos quesos, el ácido caproico (hexanoico) —huelga decir a qué huele—, o el ácido (E)-3-metil-2-hexenoico, principal responsable del mal olor del sudor. Con una higiene corporal correcta, esto no debería suponer un problema mayor. Sin embargo, si queremos un tratamiento “de choque”, necesitamos, bien matar las bacterias responsables de la producción de estos productos malolientes (acción bactericida), bien hacer su crecimiento menos favorable provocando “sequía” en su ecosistema (acción antitranspirante), bien (solución que se me antoja muy francesa) enmascarar los malos olores con aromas y fragancias más agradables (acción perfumadora). Un desodorante de éxito normalmente une las tres acciones mediante una combinación de componentes.  Por ejemplo, muchos desodorantes contienen alcohol, que tiene un efecto bactericida. No obstante, también es agresivo para la piel (entre otras cosas porque es un desecante), por lo que algunas personas no lo toleran y esa es la causa de que ahora haya en el mercado muchos desodorantes sin alcohol. A cambio, algunos -pero cada vez menos-contienen sustancias bactericidas más o menos potentes en su composición. No todos los desodorantes son también antitranspirantes. Los que sí lo son, contienen generalmente compuestos de aluminio, como el clorhidrato de aluminio, de fórmula general AlnCl3n-m(OH)m. Los compuestos de aluminio tienen una acción astringente, encogiendo los poros de la piel donde se conectan las glándulas sudoríparas. Pero fundamentalmente, su efecto antitranspirante proviene de la formación de geles que taponan dichos poros, lo cual impide la salida del sudor. Impedir un proceso normal del organismo no parece que sea la mejor de las ideas, pero no es generalmente esto lo que hace que estos compuestos de aluminio hayan acabado en la picota publicitaria, sino la acusación de ser causantes de cáncer de mama o de la enfermedad de Alzheimer, al traspasar la barrera de la piel y llegar al interior del organismo. Acusación, sí, pero, ¿con fundamento?

ALUMBRE Y ALUMINIO ¿HÉROE FRENTE A VILLANO?

En cuanto a la enfermedad de Alzheimer, existe todavía cierta controversia acerca de si el aluminio puede actuar como desencadenante o no, pero todos los estudios y evidencias acumuladas hacen referencia a la neurotoxicidad del aluminio en forma iónica (Al3+), ingerido fundamentalmente con el agua de boca. Es célebre el incidente de 1988 en Camelford, en el Reino Unido, en el que 20 toneladas de sulfato de aluminio fueron vertidas en el agua potable que abastecía a un área habitada por 20.000 personas. Años después, la incidencia de daños cerebrales en los habitantes de la zona sufrió un significativo incremento, lo cual fue objeto de varios estudios científicos. En cualquier caso, es conocido que el aluminio es un neurotóxico cuando alcanza concentraciones suficientes en el cerebro, y estudios recientes sugieren que existe una conexión entre ciertas disfunciones mentales y el contenido de aluminio en el agua de boca. ¿Qué tiene que ver esto con nuestros antitranspirantes? Más bien poco, ya que la cantidad de aluminio que puede absorberse a través de los poros de la piel es ridículamente inferior  a las cantidades que pueden absorberse por ingesta de agua contaminada, que ya de por sí es baja (un 0,22% del contenido), y más de mil veces inferior a la cantidad considerada como peligrosa por agencias como la FDA estadounidense o su equivalente alemán de la BfR.

El caso del cáncer de mama es aún menos claro. Diversos estudios realizados sobre poblaciones femeninas han arrojado, aparentemente, resultados dispares. En dos de ellos, no se encontró ninguna relación entre el empleo de compuestos de aluminio en los desodorantes y la incidencia en el cáncer de mama. Factores como la depilación con cuchillas, que podría favorecer la absorción del aluminio a través de pequeñas heridas en la piel, también se tuvieron en cuenta, asimismo con resultados negativos. Solo en un estudio se encontró cierta correlación entre el empleo temprano de este tipo de desodorantes y la incidencia posterior del cáncer. Pero este estudio consistió en una encuesta realizada solo a mujeres que lo habían padecido, careciendo de grupo de control (es decir, mujeres que emplearan o no ese tipo de desodorantes, pero que NO hubieran padecido la enfermedad). Los otros dos estudios mencionados anteriormente, por el contrario, sí que tenían grupo de control, por lo que su fiabilidad resulta mayor. Por todo ello, tanto la American Cancer Society como el National Cancer Institute de los EE. UU. Declaran que no existe ninguna evidencia conclusiva que relacione los antitranspirantes basados en aluminio con una mayor incidencia en el cáncer de mama.

Piedra de alumbre utilizada en una barbería

Piedra de alumbre utilizada en una barbería para los cortes
(Fuente: Licencia libre GNU)

Y ya llegamos al alumbre. El mineral de alumbre es un sulfato hidratado de potasio y aluminio, de fórmula KAl(SO4)2⋅12(H2O).Lo primero que hay que decir, pues, es que el ALUMBRE CONTIENE ALUMINIO. Esto, que podría parecer una perogrullada, no lo debe ser tanto, porque basta una búsqueda simple en Google (por ejemplo utilizando “piedra de alumbre” o “alumbre desodorante sin aluminio”), para encontrar anuncios y páginas donde se dice que los desodorantes basados en alumbre han eliminado el peligrosísimo aluminio de su composición. Los que esto afirman no solo son ignorantes de las ciencias, sino también de las letras, ya que la palabra “aluminio” procede del latín alumen, aluminis, que significa… ¡oh, sorpresa! alumbre. Sí, al parecer los romanos ya conocían la piedra de alumbre y sus cualidades desodorantes, que las tiene. Dichas cualidades provienen fundamentalmente del efecto bactericida, unido al anteriormente comentado efecto astringente. De hecho, la piedra de alumbre se empleaba también en las barberías, para frenar las hemorragias de los pequeños cortes del afeitado, y también forma parte de los lápices antihemorragias. El alumbre, entonces, contiene también iones Al3+. Algunos defensores afirman que este aluminio no es absorbible por la piel, a diferencia del clorhidrato de aluminio y otros compuestos antitranspirantes similares. Esta afirmación es bastante dudosa, no obstante, ya que para emplear la piedra alumbre como desodorante hay que mojarla con agua previamente, con lo cual parte del sulfato de aluminio se disolverá, quedando los iones Al3+ libres para ser absorbidos por poros y heridas de la piel. Y en cuanto a la inocuidad del alumbre, baste recordar que la sustancia del vertido de Camelford era, precisamente, sulfato de aluminio, un primo hermano del alumbre. Resulta muy mala idea entonces comerse una de estas piedras, cosa que nunca aparece advertida en las etiquetas de estos productos. Pero quizá lo más irónico del asunto  es que el sulfato de potasio y aluminio se obtiene normalmente por síntesis química a partir de precursores baratos, como el ácido sulfúrico y el hidróxido de aluminio, por lo cual es más que dudoso que las empresas de productos de higiene corporal empleen realmente mineral de alumbre, sino el alumbre sintético, fruto de la tan malhadada actividad química industrial.

HAY MÁS QUÍMICA EN LOS DESODORANTES, HORACIO…

Composición de desodorantes comunes

Composición típica de algunos desodorantes comerciales
(Fuente: elaboración propia)

Un pequeño paseo por los expositores de desodorantes de un supermercado (yo lo he hecho esta tarde), leyendo la composición que viene en la etiqueta del envase es más que revelador. ¿Qué contiene un desodorante normalmente? Bien, normalmente contiene algún agente bactericida, alguna fragancia, como geraniol, citral linalool o limoneno, perfume, y una serie de substancias propias de la formulación, como una base hidrófoba, que puede servir como emulgente, antiespumante, lubricante y emoliente (para suavizar y proteger la piel), generalmente ciclopentasiloxano, dimeticona y/o dimeticol, (todas ellas son siliconas), algún agente balsámico, como nuestra vieja conocida alantoína o extractos de plantas de aloe, disolventes y humectantes, como glicoles, glicerina, polietilenglicol o alcohol esteárico, u otros disolventes como carbonato de propileno o etanol (que también actúa de bactericida), y antioxidantes como el BHT (Butylated Hydroxytoluene, o hidroxitolueno butilado) o el ácido cítrico. Además, los que se presentan en forma de aerosol deben llevar un gas propulsor, normalmente propano o butano (muy útil en las películas, en combinación con un mechero, para chamuscar a los malos), y muchos llevan además agentes absorbentes como sílice, talco o arcillas modificadas (hectorita-estearato de amonio o guanidinio). Y si además es antitranspirante, los consabidos compuestos de aluminio ya mencionados.

De unas marcas a otras la longitud de la lista de componentes varía enormemente desde unos pocos a varias decenas, pero siempre encontramos los mismos elementos. Nuestro protagonista del comienzo, ese “redescubierto” desodorante “natural” basado en la piedra alumbre, contiene no menos de 10 componentes: isobutano, butano, propano, ciclopentasiloxano, alumbre potásico, dimeticona, dimeticol, propilenglicol, hectorita-estearato amónico y perfume. Hay mucha química, y de la buena, en un desodorante, aunque los fabricantes se avergüencen de confesarlo. En algún caso, del mismo fabricante por cierto,  la lista es tan corta que fundamentalmente nos están vendiendo agua con un poco de jabón y disolventes humectantes, como la glicerina, todo ello soportado en un polímero. ¡Lavarse es igual de efectivo y mucho más barato!

Moraleja: el miedo a la química y a sus peligros, reales o infundados, se pierde con una correcta información, no diciendo al consumidor lo que el fabricante supone que éste quiere oír. Un consumidor informado es un consumidor más responsable, y la ciencia TAMBIÉN ayuda en este aspecto.

Acerca de isqch

El Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea (ISQCH) es un instituto de investigación química mixto entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Zaragoza.

5 comentarios el “Cómo alumbrar un desodorante “natural”

  1. Salviati
    31/08/2012

    Sin querer entrar en filosofías acerca de si existe algo que no sea natural… ¿Que hay más natural que la química? ¿Acaso hay algo que no lo sea? ¿No es la química la física vista desde otra escala cualitativa?. Creo que todo es física, y por lo tanto todo es química. El uso de la palabra natural está desnaturalizado , – )

    Dicho esto este post es un perfecto ejemplo de lo que significa la CIENCIA. El único camino para acercarnos al conocimiento, y por lo tanto a la fuerza para comportarnos que esta ofrece.

    Saludos ; – )

  2. luisreig
    31/08/2012

    Bueno, bueno, bueno …. ¡espectacular! El otro día vi el anuncio al que haces referencia y me quedé estupefacto, ¿que el alumbre es mejor que el “aluminio”? ¿por qué? Gracias por preocuparte de arrojar algo de luz sobre el tema.

    Un saludete.

    Luis

  3. Miguel
    19/01/2013

    Hace poco un amigo me hablo de la piedra de alumbre como desodorante y al buscar algo más de información me he enterado que los desodorantes lleva aluminio en diversas formas. Tras la vinculación de las sales e iones de aluminio al Alzheimer (aunque no haya estudios que lo hayan constatado aún)me da bastante yuyu el dichoso aluminio tanto en utensilios de cocina como en desodorantes. El hecho de vivir en sociedad y el deseo de no ser el tipo de toda oficina al que le jumea el sobaco (reconocedlo en toda oficina hay uno) me obliga a seguir utilizando utilizar algún desodorante.

    Ahora bien:¿cuál utilizar, el industrial de roll-on o la piedra de alumbre (aunque también sea industrial)? De las formas en las que estos productos le ofrecen a nuestra piel el aluminio ¿en cuál hay posiblemente menor absorción?

    Unsaludo

    • isqch
      19/01/2013

      Miguel, no hay problema si no quieres saber nada con el aluminio, ya que no todos los desodorantes comerciales lo contienen. Simplemente busca aquellos que no sean también antitranspirantes (lo suele poner en la parte delantera de la etiqueta). En caso de duda, mira la composición en la letra pequeña de la etiqueta. Si no aparece la palabra aluminio, es que no lo contiene…

  4. Rouge
    03/01/2014

    El Cafe es dannino, el alcohol, tabaco, la vitaminas en comprimidos, el azucar en forma concentrada…etc…pero resulta que … cuando es beneficioso para algun laboratorio ..se encuentran propiedades magicas…y cuando no lo es propiedades nocivas…todos mienten…esta en uno de huir de la mentira…muchas veces asociadas al comercio y la publicidad…yo uso piedra de alum y me dura 24 meses una piedra de 0.50 centavos de dolar americano…y ademas el alumnio si es toxico ..entonces a tirar cacerolas…maquinas italianas de cafe..etc

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