Moléculas a reacción

Blog de divulgación del Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea

¿Mereció Marie Curie un tercer Nobel?

Texto: Fernando Gomollón Bel (ISQCH)
Ilustraciones: Jordi Bayarri 

La semana pasada se entregaron los últimos premios Nobel. Como sabéis, el Nobel es el premio más prestigioso que puede recibir un científico. Marie Curie (1867-1934) recibió dos, algo de lo que sólo pueden presumir otras tres personas más. Pero, ¿mereció ganar un tercer Nobel?

El primer Nobel (en Física) lo ganó en 1903 “por los extraordinarios servicios rendidos en sus investigaciones conjuntas sobre los fenómenos de radiación”. Compartió el Nobel con su compañero de laboratorio y marido (Pierre Curie) y con Henri Becquerel, descubridor de la radiactividad. [1] El segundo premio (en Química, esta vez) se lo otorgaron en 1911 “por el descubrimiento de los elementos radio y polonio, el aislamiento del radio y el estudio de la naturaleza y compuestos de este elemento”.

Pero además de sus famosas investigaciones sobre radiactividad, Marie Curie realizó una labor humanitaria durante la Primera Guerra Mundial que mucha gente desconoce. En 1914, poco después de enterarse de lo que estaba ocurriendo en la batalla del Marne, Marie Curie decidió utilizar sus conocimientos sobre radiactividad para ayudar a los heridos de guerra. Por aquél entonces era de sobra conocido el poder de los rayos x para examinar a los enfermos y detectar heridas, fracturas, daños en órganos o proyectiles introducidos en el cuerpo. Sin embargo, los hospitales apenas contaban con aparatos ni especialistas en la materia, así que ella se puso manos a la obra y creó nuevas estaciones de Radiología por todo París.

[…] Con el propósito de remediar aquella carencia, reuní todos los aparatos que pude encontrar en los laboratorios y en las tiendas y, entre agosto y septiembre de 1914, establecí varias estaciones de radiología en colaboración de unos voluntarios a quienes formé. […]

Estas nuevas instalaciones resultaron muy útiles para la capital francesa y sus alrededores, pero no servían para el campo de batalla. Marie Curie, incansable, ideó un nuevo sistema para que los rayos x pudieran utilizarse directamente en el frente: una ambulancia radiológica (que los franceses terminarían bautizando como “petite Curie”). Con la ayuda de la Cruz Roja montó una furgoneta que transportaba un aparato radiológico completo puesto en marcha por la energía que generaba una dinamo conectada al motor. El coche acudía a la llamada de cualquier hospital de París o alrededores. Supuso un éxito tal que, al poco tiempo, con la ayuda de donaciones privadas y del Patronato Nacional de Heridos se fabricaron 20 “petites Curie” y se establecieron más de 200 unidades de radiología fijas en hospitales de toda Francia.

dibujo01 copia

Marie Curie conduciendo una ambulancia radiológica (© Jordi Bayarri, 2014)

Pero no se detuvo ahí. Aprendió a conducir y atendió las llamadas de auxilio de cirujanos y médicos de todos los rincones del hexágono. En muchos de los viajes se llevaba como ayudante a su hija mayor Irène, por aquel entonces estudiante de Enfermería y Radiología en la Sorbona (más tarde, en 1935, Irène Curie ganaría también un Nobel de Química).

[…] Viajar era extremadamente difícil –a veces [Irène y yo] no sabíamos por dónde avanzar–, así como encontrar alojamiento y comida. No obstante, las cosas siempre acababan resolviéndose, dada nuestra perseverancia y la buena voluntad de la gente. […] [Los cirujanos y enfermeras] colaboraban sin exigir nada a cambio. […]

Una de las cosas más complicadas era encontrar gente capaz de manejar todas las estaciones radiológicas instaladas. Todavía no existía formación especializada en ese campo. No obstante, ella logró encontrar asistentes (estudiantes de Ingeniería y Medicina) muy capaces y los formó personalmente en la utilización de los aparatos de rayos. Pero eran tiempos de guerra, y la mayor parte de los asistentes abandonaban su puesto al ser trasladados al frente. Fue entonces cuando Marie Curie decidió formar a mujeres para llevar a cabo esta tarea. Creó un departamento de radiología en la recién inaugurada escuela de Enfermería del hospital Edith Cavell y organizó varios cursos en el Instituto del Radio. Al terminar la guerra había formado a más de 150 técnicos de rayos.

dibujo02 copia

Marie Curie y su hija Irène examinando a un herido dentro de una ambulancia radiológica (© Jordi Bayarri, 2014)

Por si todo esto fuera poco, tan pronto como recuperó el radio que había protegido al comienzo de la Gran Guerra en Burdeos (en París corría mucho peligro) decidió no utilizarlo para la investigación científica y donarlo para tratamientos de radioterapia. Y eso que el radio era un elemento dificilísimo de obtener, Pierre y Marie Curie habían logrado aislar tan sólo 300 miligramos de cloruro de radio a partir de 10 toneladas de mineral de pechblenda.

Todas estas hazañas no le valieron un Nobel de la Paz (que habría sido su tercer Nobel), pero al menos alguien se lo agradeció años después. Como había gastado todo su radio en labores humanitarias, en 1921, gracias a una especie de crowdfunding que montó una aristócrata estadounidense (bautizado como ‘Marie Curie Radium Fund’) se le regaló nada menos que 1 gramo de radio para proseguir sus investigaciones. Marie Curie fue invitada a EE.UU. y recogió el premio de la mano del vigésimo noveno presidente Warren G. Harding. Aprovechó el viaje (que hizo con sus dos hijas, Irène y Ève) para conocer varias Universidades americanas y hacer algo de turismo. Ella misma recoge en su diario: “las cataratas del Niágara y el cañón del Colorado, unas maravillosas creaciones de la naturaleza que me causaron mucha admiración.

Marie Curie, además de una científica modelo, era una idealista. Creía en la libre publicación de los los procedimientos y los resultados de sus experimentos. Jamás tuvo la más mínima intención de patentar nada o sacar provecho de ellos. Dedicó su vida a la investigación y a ayudar a la gente de forma altruista. Creía que el mundo necesita de soñadores que busquen el bien común y el avance de la sociedad, no dinero u otros bienes materiales. Y creía que los gobiernos debían apoyar, sin reservas, a estos ‘locos’:

[…] Estos idealistas no desean grandes riquezas. Sin embargo, una sociedad bien organizada debería asegurarles unos medios de trabajo eficientes, así como una vida sin inquietudes materiales, de modo que puedan consagrarse a la investigación científica. […]

Sobre las ilustraciones

www_coleccion-cientificos_com

Las ilustraciones de este artículo las ha donado amablemente el dibujante Jordi Bayarri (@jordibayarri) que, entre otras cosas, es autor de la serie de cómics “Colección Científicos”. Esta colección se financia, como el radio que regalaron las americanas a Marie Curie, a través de micromecenazgo (crowdfunding). Gracias a cientos de mecenas ha conseguido publicar ya cuatro títulos: Galileo, Darwin, Newton y Marie Curie. Estos cómics (pensados para niños pero que cualquiera puede disfrutar) pueden comprarse en formato papel en su página web o en formato digital a través de esta app (sólo para iOS).

Haz clic en cada una de las portadas para ver las primeras páginas de cada historieta:

Avance de Marie Curie Avance de Newton
portada Galileo

 

Notas y referencias:

  1. La historia recuerda un poco a la del Nobel de Medicina de este año, otorgado a J. O’Keefe (descubridor de las neuronas que nos orientan) y a May y Edvard Moser, también compañeros de laboratorio y pareja, que descubrieron una pieza clave para comprender cómo funcionaba el GPS cerebral de O’Keefe. Puedes leer más en: http://bit.ly/1trrBpf y descubrir todos los “matrimonios de Nobel” aquí: http://bit.ly/1BIARtM.
  2. Los fragmentos citados se han extraído de los Escritos Biográficos de Marie Curie (Edicions UAB, 2011).
  3. Este artículo participa en el XL Carnaval de Química alojado en el blog Ciencia Explicada (@BLogCienciaExpl).

quimica_xl

Acerca de isqch

El Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea (ISQCH) es un instituto de investigación química mixto entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Zaragoza.

2 comentarios el “¿Mereció Marie Curie un tercer Nobel?

  1. Pingback: Lo Mejor de la Semana (12-18 de octubre) | Hablando de Ciencia | Artículos

  2. Pingback: Reseñas HdC: Marie Curie, la actividad del radio | Hablando de Ciencia | Artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada el 14/10/2014 por en Educación, Investigación.

SciFest Cuenca 2014

Me gusta

Calendario de entradas

octubre 2014
L M X J V S D
« Sep   Nov »
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Enter your email address to follow this blog and receive notifications of new posts by email.

Únete a otros 2.622 seguidores

Ya hemos recibido

  • 518,926 visitas
A %d blogueros les gusta esto: